Incluso antes de llegar al preescolar se espera que los niños hayan incorporado valores fundamentales por su educación familiar. De hecho, gracias al estímulo recibido en los primeros años de vida es que pueden desarrollarse intelectual y culturalmente.

Más tarde, cuando finalmente ingresen en un centro escolar este acompañamiento seguirá siendo clave. Sin ir más lejos, está demostrado que los niños y jóvenes tienen mayores probabilidades de sobresalir en la escuela cuando sus familias los apoyan y acompañan en sus procesos de aprendizaje.

Tanto es así que según un estudio de la OCDE que analiza el bienestar de los alumnos en todo el mundo, los estudiantes que se sienten integrados a su comunidad escolar y disfrutan de una buena relación con sus padres y maestros aumentan sus probabilidades de tener no solo un mejor desempeño académico, sino también de sentirse más plenos en otras esferas de su vida.

Sin embargo, por diferentes motivos, no todos los padres dedican el tiempo suficiente para acompañar a sus hijos en su recorrido académico. Según un estudio de la organización sin fines de lucro Search Institute apenas el 29% de los alumnos entre 11 y 18 años aseguran sentirse sostenidos por su padres para lograr un mejor desempeño escolar. Una de las principales razones que explican la poca presencia de los progenitores en este sentido tiene que ver con la falta de tiempo debido a obligaciones laborales.

niños primaria
Los padres deben involucrarse en el proceso educativo de los más jóvenes

Sin embargo, para que la educación de los niños y jóvenes sea exitosa no basta con que vayan a la escuela y los padres deben trabajar en conjunto con los centros escolares a los que asisten, día a día, sus hijos.

La participación de la familia en el proceso educativo 

Cuando las familias se involucran en el proceso de aprendizaje de los niños y niñas de su familia, los resultados positivos no tardan en llegar. Algunos de los beneficios que pueden constatarse en la vida escolar de los estudiantes más jóvenes cuando sus padres los acompañan de manera activa, ayudándolos con las tareas y estando en contacto permanente con sus maestros:

  • Aumentan su autoestima. Los niños que se sienten apoyados por sus padres en el proceso de aprendizaje, desarrollan hábitos de estudio que los ayudan a sentirse más seguros de sus capacidades. Esto los ayuda a disfrutar más de su vida escolar.
  • Consiguen mejores notas. Los estudiantes cuyos padres se interesan por su vida escolar suelen obtener mejores calificaciones. En gran parte porque la mayoría de ellos, al sentirse estimulados por sus familias, no ven a la escuela únicamente como una obligación sino como un espacio de crecimiento personal.
  • Se crean lazos más fuertes con las escuelas. Los padres que se interesan por saber cómo les va a sus hijos en la escuela permiten también que los mismos creen lazos de pertenencia más fuertes con las instituciones educativas de las que forman parte. De esta manera, también consiguen generar vínculos más sólidos tanto con sus compañeros de clase como con maestros y directores. 
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El apoyo de los padres según el grado escolar

Como es de esperar, el rol de los padres en el proceso educativo varía de acuerdo a la edad que tengan sus hijos. La implicación en su vida escolar no será la misma cuando estén en preescolar que cuando comiencen una carrera universitaria. Esto no quiere decir que el acompañamiento de la familias deba desaparecer por completo a medida que sus hijos avanzan en su recorrido académico, pero poder adaptarse a las necesidades que presentan los estudiantes en cada nueva etapa se vuelve primordial.

La familia y la educación preescolar

Esta etapa, como es de imaginar, tiene una gran importancia para el desarrollo posterior de los niños. Es en este momento de su formación cuando comienzan a ser conscientes de las obligaciones -por mínimas que sean- y a trabar vínculos afectivos con sus compañeros.

En este sentido es que los padres y madres se enfrentan a una primer desafío de envergadura: la de explicarles a sus hijos que a partir de ese momento deberán responder a ciertas consignas (que obviamente variarán dependiendo de cuán avanzados se encuentren en su educación inicial). Y esto mismo vendrá acompañado con la necesidad de enseñarles a ser cada vez más autónomos.

Si se trata de niños de 3 o 4 años, las principales responsabilidades tendrán que ver con no olvidar sus pertenencias y realizar las pocas tareas para el hogar que puedan ser solicitadas. A los 5 puede que sean confrontados con deberes de mayor complejidad, y es nuevamente en este momento cuando los padres deben acompañar a sus hijos para que cumplan en tiempo y forma con fechas de entrega.

Esta última instancia de la educación preescolar puede ser tomada como un excelente momento para "practicar" para lo que llegará después de la mano de la educación primaria. De todos modos, e independientemente de la sala en la que se encuentren, el objetivo de los padres con hijos en preescolar debe ser el de transmitirles que la escuela puede ser un espacio de aprendizaje necesario, y al mismo tiempo divertido.

El rol de los padres en la educación primaria 

Con el ingreso a la escuela primaria, los estudiantes más jóvenes pueden sentirse algo desorientados. Si en la educación preescolar las obligaciones eran casi inexistentes, en este nuevo ciclo las tareas y evaluaciones se vuelven moneda corriente. Ahora bien, ¿cómo pueden acompañar los padres a sus hijos frente a este cambio tan importante?

Lo primero y principal es mantenerse presentes desde el primer día. Esto hará que los más chicos no se sientan perdidos frente a la gran cantidad de materias y nuevos profesores que comenzarán a ser parte de su cotidiano. En esta etapa, los alumnos deben aprender a ser responsables para poder cumplir con una nueva serie de exigencias: tareas para el hogar, presentaciones, preparación para exámenes, etc.

Para lograr que salgan airosos, los padres deben prestar atención a todos sus cuadernos y también a todas las comunicaciones que existan por parte del centro escolar: boletas de notificaciones, amonestaciones, etc. Esta esfuerzo debe mantenerse principalmente durante los primeros grados. Así, los padres podrán estar al tanto de cómo les está yendo a sus hijos en la escuela: desde qué temas deben repasar para  una prueba, pasando por si tienen tareas para realizar en el hogar hasta cómo es la relación que están construyendo con sus compañeros y maestros.

En esta instancia los padres tendrán también que ayudar a sus hijos e hijas a elaborar técnicas de estudio que les resulten efectivas. En esta etapa los estudiantes desarrollarán una autonomía a la hora de repasar que será clave para el resto de su recorrido académico. Los niños y niñas que tengan dificultades para concentrarse en este estadio, probablemente, las arrastrarán a los siguientes ciclos escolares si no se toman cartas en el asuntos.

Por esta misma razón, en el caso de que sus hijos tengan dificultades para sentarse a estudiar, es importante que las familias se muestren comprensivas. De otro modo, los más chicos no harán otra cosa que bloquearse y será aún más complicado ayudarlos a que dejen atrás los primeros obstáculos de aprendizaje.

Qué se espera de la familia de estudiantes en secundaria

Aunque en esta etapa los estudiantes ya tienen una cierta experiencia a la hora de organizarse para asumir responsabilidades académicas, no por esto los padres deben desentenderse de su educación.

deberes
Los padres deben supervisar las tareas para el hogar de sus hijos

Al contrario, en la escuela secundaria los jóvenes pueden afrontar dificultades académicas, pero también de integración, y nadie mejor que un miembro de la familia para intervenir si hiciera falta. Además, no hay que olvidar que es en esta etapa cuando los estudiantes comienzan a reflexionar acerca de qué estudios seguirán una vez que terminen la Secundaria. Y, los progenitores no deberían dejar de decir presente cuando los jóvenes se enfrentan a estas primeras interrogaciones acerca de su vocación.

De acuerdo con la Encuesta Global a Padres realizada por la Fundación Varkey en diferentes países de América Latina, un 92% de los mexicanos considera que es extremadamente importante que sus hijos vayan a la universidad. Y aunque sin lugar a dudas todos tienen buenas intenciones, muchos progenitores pueden cometer el error de abrumar a sus hijos cuando se preparan para elegir una carrera universitaria.

De acuerdo con los especialistas, los padres deben estar presentes para sus hijos cuando comienzan a pensar en su futuro profesional, pero sin por ellos cargarlos de presiones suplementarias.

En esta etapa, las familias deben estar abiertas a conversar con sus hijos acerca de las carreras disponibles y de su salida laboral. Nadie mejor que sus miembros (padres, tíos, abuelos, primos, etc) para aconsejarlos sobre las formaciones más acertadas dependiendo de sus intereses y preferencias.

Asimismo, durante los últimos años de la secundaria, los padres pueden llegar incluso a sugerir a sus hijos que empiecen una Orientación Vocacional de la mano de un experto en la materia capaz de guiarlos en este momento tan importante de sus vidas.

Por todo esto, la intervención de los padres es importante y por demás favorable a lo largo de todo el recorrido académico de los estudiantes.

La relación de los maestros y padres en el proceso educativo

Para que los jóvenes reciban una educación exitosa a lo largo de todo su recorrido académico, es fundamental que los padres y los centros educativos trabajen a la par. En otras palabras, que estén en permanente comunicación para favorecer el desarrollo académico de los estudiantes.

Para ello, desde las instituciones deben esforzarse por realizar actividades a lo largo del ciclo escolar que incluyan a las familias. Ellas, por su parte, deberán mostrarse abiertas a participar de  diferentes iniciativas que pueden ser impulsadas por los centros escolares:

  • Entrevistas
  • Reuniones grupales con el resto de los padres
  • Presentaciones artísticas y muestras de todo tipo
  • Campeonatos
  • Excursiones
  • Campamentos

Además, hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías muchos de los centros educativos han adoptado programas informáticos para mantenerse en contacto con las familias de manera online. Los grupos de WhatsApp y aquellos en redes sociales como Facebook también pueden contribuir a que la comunidad educativa se mantenga más unida.

Si bien una relación fluida entre padres y centros educativos es deseable en todos los casos, esto cobra aun más importancia cuando los alumnos presentan problemas de aprendizaje o de integración. En estos casos, el tipo de vínculo que exista entre progenitores y educadores puede marcar la diferencia a la hora de ayudar a un niño o joven a tener un paso por la escuela primaria o secundaria más agradable.

Cómo ayudar a los más chicos a hacer sus deberes

Una excelente manera de involucrarse en el proceso de aprendizaje de los más jóvenes es ayudándolos con sus deberes. Aunque muchos de los padres llegan cansados después del trabajo, tomarse unos minutos cada día para ayudar a sus hijos a realizar sus tareas puede tener efectos significativos en su proceso de aprendizaje.

Ya no solo para estar al día y no atrasarse con los temas vistos en clase, sino también para llegar bien preparados a una instancia que todavía sigue generando angustia en los estudiantes: los exámenes. De acuerdo con cifras de la OCDE, el 59% de los alumnos suelen preocuparse cada vez que tienen que rendir un examen y un 66% señalaron sentirse estresados por las malas calificaciones.

Por todo esto, es fundamental que los estudiantes se tomen el tiempo suficiente para tener las tareas al día y así sentirse mucho más confiados cuando llegue el momento inevitable de la evaluación.

Eso sí, los padres que ayuden a sus hijos con los deberes escolares no deben caer en la tentación de resolverlos en su lugar. La clave a la hora de realizar esta actividad juntos, es que los más chicos desarrollen capacidades analíticas que les permitan llegar a los resultados por sí mismos. Para ello, incorporar el hábito del estudio dentro de casa se vuelve primordial. Algunas recomendaciones para crearlo y mantenerlo:

Crear un espacio de trabajo ameno

Para que los estudiantes consigan estudiar en casa, es importante que cuenten con un lugar en el que se sientan cómodos para hacerlo. En este sentido, los padres deben ocuparse de ayudarlos a condicionar un espacio de la casa para estos fines. Puede ser dentro de su habitación, o incluso en un espacio compartido con el resto de los miembros de la familia (sala de estar, comedor, etc). Pero sea cual sea el ambiente elegido, el niño o joven debe estar a gusto en él para alcanzar más rápidamente la concentración.

Con este objetivo también es que se recomienda que sea un lugar silencioso y con buena iluminación.

Establecer un horario fijo

Para ayudar a sus hijos a organizarse a la hora de hacer sus tareas, es importante ayudarlos a que cuenten con una rutina establecida que respeten a rajatabla. En otras palabras, que tengan un horario fijo en el que se dedican a esta obligación. Dependiendo de si los niños o jóvenes realizan otras actividades extra escolares, el mejor momento para sentarse a resolver los deberes puede variar.

En esta línea también los padres pueden enseñarles a sus hijos a cómo organizar mejor sus días para llegar a cumplir con los deberes de todas las materias. Es decir, si tienen muchas tareas a entregar en una misma semana, explicarles que no les convendrá dejar todo para último momento.

Eliminar distracciones 

La gran mayoría de las veces, a la hora de estudiar en sus casas los más chicos se distraen fácilmente con la televisión, la computadora y sus smartphones. Es en este momento cuando la intervención de los padres se vuelve necesaria para prohibir el uso de todos estos dispositivos durante el momento en el que se realizan las tareas para la escuela.

clases de apoyo
Los más chicos deben crear el hábito de estudiar por su propia cuenta

Supervisar sus obligaciones 

Los padres que quieran implicarse en el proceso educativo de sus hijos deberán seguir de cerca sus obligaciones. Entender, por ejemplo, en qué fechas tienen evaluaciones o presentaciones importantes les permitirá ayudarlos a prepararse mejor para estas instancias. Además, y ene esta misma línea, preocuparse por conocer sus notas ayudará a las familias a entender qué resultados está dando el trabajo realizado en casa.

La ayuda de un profesor particular

Muchas de las veces, a pesar de los esfuerzos de los padres para ayudar a sus hijos a mejorar sus notas, los resultados no son los esperados. Es justamente en estos casos donde los progenitores pueden recurrir a las clases particulares para lograr que sus hijos superen los obstáculos de aprendizaje.

De la mano de las clases de regularización, los alumnos de todas las edades pueden asegurarse aprobar sin problemas los exámenes y así evitar un problema mayor que puede tener un serio impacto en su autoestima.

En el marco de estas clases, los estudiantes también aprenderán, por ejemplo, técnicas de estudio que pueden serles de utilidad para el resto de su recorrido académico.

Ventajas de las clases de regularización

A diferencia de lo que sucede en las aulas, en las clases de regularización (tanto de preescolar, como de primaria y secundaria), los estudiantes tienen la posibilidad de contar con un maestro enfocado únicamente en ellos. Es decir que pueden reforzar los temas que vieron dentro de las aulas -y que más dificultades le generan- de la mano de un docente que puede detenerse en explicarles un tema todo el tiempo que sea necesario.

Además, los profesores particulares de las clases de regularización tienen la capacidad de detectar muy rápidamente dónde radican las principales dificultades de los estudiantes y elaborar diferentes sistemas para ayudarlos a dejarlas atrás. Algo que por más de su buena voluntad, los padres no siempre estarán en condiciones de hacer simplemente porque no estudiaron para ser educadores.

Esto es de utilidad para todos los alumnos, pero sobre todo para aquellos que se encuentran muy cerca de repetir de curso.

En algunas ocasiones, los padres esperan hasta último momento y recurren a las clases particulares cuando el estudiante ya se encuentra en la cuerda floja en una buena cantidad de asignaturas.

Tomar clases de regularización desde el primer momento en el que los niños y jóvenes enfrentan dificultades de aprendizaje es la mejor práctica para no lamentarse más tarde de una situación que puede, en la mayoría de los casos, no tener retorno.

De hecho, para los alumnos que cuentan desde hace tiempo con dificultades para estar al día con las materias se recomienda que empiecen con clases de regularización desde que inician un nuevo ciclo lectivo.

Así, sus profesores particulares tendrán la posibilidad de trabajar con anticipación para el día de la evaluación, un momento en el que muchos alumnos pueden jugarse incluso su continuidad en un curso.

En algunos casos puede que se necesiten también clases intensivas para preparar a los estudiantes frente a materias que les cuesten particularmente: Matemáticas, Lengua, Química, Biología, Sociología, Antropología, Física, Inglés, Francés, Alemán etc. Estas lecciones concentradas en periodos de tiempo relativamente cortos permiten avanzar más rápido y lograr buenos resultados de aprendizaje antes de un examen.

En el caso de ,as clases particulares para primaria, los padres podrán elegir entre profesores privados con perfiles de lo más variados: estudiantes avanzados de un profesorado, maestros con años de experiencia dando clases en escuelas, autodidactas con amplia trayectoria laboral trabajando con niños, etc.

relaciones familiares y educacion
Hacer la tarea, un hábito que debe generarse y mantenerse

Si hablamos de clases de regularización para secundaria, dependiendo de la edad que tengan, puede que los alumnos se ocupen por sus propios medios de conseguir un docente particular o que sean sus padres los que le resuelvan esta tarea.

En cualquier caso, los estudiantes de secundaria podrán considerar también la posibilidad de tomar clases grupales y hasta por cámara web. Ambas modalidades de clases permiten abaratar los costos de la hora de cada lección, y cuentan con las mismas ventajas de una clase particular uno a uno.

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Laura

Periodista y apasionada de la comunicación en todas su formas, soy fanática de los viajes, el cine y los días de verano.