«Es muy fácil convertirse en maestro. Convertirse en estudiante lleva toda la vida. Lo más fácil del mundo es enseñar lo que uno desconoce y lo que uno no ha hecho nunca. Lo más difícil es practicar lo que uno enseña.»
El yoga no consiste solo en saber adoptar bien las posturas de yoga (asanas y pranayama en sánscrito), hacer los estiramientos para relajar el cuerpo, apaciguar los órganos internos o tonificar los músculos.
Hacer yoga también permite concentrarse en la consciencia en uno mismo, armonizar la mente con el cuerpo y la naturaleza, lo que contribuye a la paz interior y permite un buen control del estrés.
Al aprender las técnicas de relajación más conocidas: el salud al sol, el triángulo, la vela, etc., aprenderemos desde el primer día que en el yoga, tanto al principio como al final de una sesión, es muy común decir «namaste», con las palmas de la mano juntas, pegadas al pecho.
Pero ¿qué significa namaste?
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¿Qué es Namaste?
En cualquier clase de yoga (yoga nidra, iyengar, yoga kundalini, yoga para la relajación prenatal y posnatal, etc.), oirás el término «namaste» al final de cada sesión como un ritual para decir adiós pero si te preguntas Namaste qué significa, aquí encontrarás la respuesta.

ELa palabra «namaste» (o «namasté») se ha interpretado como una manera de agradecer a los demás en la vida cotidiana, así como a todo lo que relaciona al profesor de yoga con los alumnos.
En concreto, se trata más bien de un saludo para marcar la benevolencia que de un agradecimiento.
Desde el punto de vista cultural, decir «namasté» en la India permitía evitar estrechar la mano a aquellas personas cuyo origen es desconocido, sobre todo, para evitar las impurezas que provienen de un rango inferior.
Actualmente, cuando uno viaja a la India, se utiliza el saludo occidental, aunque aún continúa persistiendo la práctica hinduista.
De hecho, este saludo forma parte de los orígenes del yoga.
La palabra «namaste» proviene del sánscrito, una lengua indoeuropea que se utilizaba en los textos religiosos hindúes y budistas. El término se utiliza actualmente en los países asiáticos, pero su origen proviene de los maestros espirituales de yoga en la India y en Nepal.
No obstante, aunque se considere que el sánscrito es un idioma sagrado en la cultura hindú, la palabra «namaste» no tiene una connotación religiosa.
Pero, ¿qué significa Namaste en yoga, y por qué se ha mantenido durante siglos como saludo?
Desde el punto de vista etimológico, «namas» es un sustantivo que puede interpretarse como «hola» y «reverencia». El sufijo «tee» es un pronombre que significa «a ti».
Significa «te saludo», pero la locución tiene un sentido más amplio y más global.
De hecho, la espiritualidad budista e hindú sostiene que en cada ser humano hay una parte de la divinidad, la luz y el sol que debe descubrirse mediante la práctica regular del ejercicio de la meditación o del yoga.
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Tomar clases de yoga te permitirá centrarte en el momento presente, liberarte de cualquier inquietud o preocupación que te ronde en la mente.
Es una disciplina que permite alcanzar el estado de consciencia, una manera de hacer deporte al conectar del todo, donde el ego desaparece.
Por lo tanto, podemos traducir «namasté» como «saludo al sol, a la luz o a la divinidad que hay dentro de mí» o «Namasté significado espiritual», un gesto que une cuerpo, mente y corazón.
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El mudra Namasté activa el corazón (Anahata Chakra), ayudando a centrar emociones y reducir el estrés.
Cómo saludar en yoga correctamente y vivir su verdadero significado de Namaste
No es tan fácil pronunciar bien la palabra «namasté» por primera vez, porque uno debe familiarizarse con el término y adoptar la filosofía hindú.
Así es como se practica el yoga.
Haz bien el «namasté»
En la religión hindú, hablamos de «namaskar» en lugar de «namasté». Pronunciar la palabra con la postura adecuada implica respirar bien, así como colocar bien los brazos y las manos como dicta la tradición.

Esta práctica se denomina «Mudra». Hacer un mudra, en sánscrito, implica hacer un gesto con la mano que dirige la corriente vital por todo el cuerpo.
Es una especie de yoga de dedos y manos, que se realiza uniendo ambas manos a la altura del corazón, con las manos dobladas hacia la barbilla, la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante mientras se pronuncia «Namasté».
Esta posición de las manos se repite en cada una de las posturas más populares de yoga: Suryanamaskar (saludo al sol), Tadasana (montaña) y Vrksasana (árbol).
Hay tres formas de practicar el «mudra» diciendo «namasté», priorizando a aquellos a los que uno se dirige.
- El practicante de yoga honrará a los dioses: levantará sus brazos y unirá las manos por encima de la cabeza.
- El saludo al gurú (equivalente al sacerdote o imán, el que enseña): las manos unidas, elevadas a la altura de los ojos.
- Une las manos a la altura del corazón para honrar, saludar y dar gracias al compañero.
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¿Cómo hacer el «mudra namaste»?

Para hacerlo bien, tendrás que sentarte en un lugar cómodo, con un cojín o sobre alguna superficie en la que te sientas bien, con la espalda recta y la cabeza alineada con la columna vertebral.
Luego, tendrás que juntar las palmas de las manos, los codos a los lados, los pulgares a la altura del corazón y las manos alineadas en una posición de oración.
Los dedos deben permanecer juntos, apuntando hacia arriba y con las manos presionadas adecuadamente.
Este gesto está dirigido al centro del corazón (Anahata Chakra), la sede de la emoción, del amor, la compasión...
Sirve para volver a centrarse en lo que es bueno para nosotros, en nuestras cualidades en lugar de en nuestros miedos y nuestros estímulos egocéntricos.
La eficacia del mudra namaste se encuentra en la asociación del gesto con una buena actitud mental y emocional, es decir, cuando uno se siente bien inicialmente.
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Namaste significado: su vínculo con la práctica de yoga y la meditación
De acuerdo, pero, ¿qué relación tiene con mis clases de yoga en el ashram?

La postura del namaste no se puede separar del yoga: a través de la interconexión de las partes del cuerpo en el mudra, los practicantes invitan a su Ser a liberarse de su ego y a tranquilizar su mente.
Estos son precisamente los objetivos que se persiguen con el yoga y la meditación.
La meditación implica una estrecha relación entre las manos (mudras), la boca (mantras) y la mente (yoga).
Sirve para honrar y celebrar el momento presente, para aprender a regular los flujos de energía (prana): uno busca la humildad en lugar de la superficialidad y la perfección física.
Nuestro cuerpo está extremadamente ocupado con un gran flujo de información que el cerebro tiene que procesar, así como innumerables datos anclados en el pasado (infancia, adolescencia, experiencias de la vida, etc.).
Gracias a la práctica regular de este ritual (mudra namaste), podrás lograr «dejarte fluir», lo que te permitirá relajar las partes del cuerpo para luchar contra el estrés y comprender mejor el significado de la palabra Namaste, que va más allá del gesto físico y conecta con la intención interna de respeto y armonía.
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¡Namasté!
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En cualquier clase de yoga escucharás “Namasté”, un saludo tradicional que va más allá de un simple “hola”. Proviene del sánscrito: “namas” significa reverencia y “te” “a ti”, por lo que literalmente quiere decir “mi luz saluda a tu luz”.
Se practica con las manos juntas frente al pecho y una ligera inclinación de cabeza, gesto conocido como mudra.
Este saludo simboliza respeto, conexión y gratitud hacia los demás y hacia lo divino que reside en cada persona, invitando a la armonía y la paz interior.
Decir Namasté no es solo un ritual: conecta cuerpo, mente y espíritu, ayuda a centrar la atención, tranquilizar la mente, reducir tensiones y armonizar emociones.
Su práctica se integra con posturas (asanas), respiración y meditación, fomentando la concentración, liberando energía negativa y reduciendo el estrés.
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