Hay un proverbio canadiense que dice: «No hay que ser más católico que el Papa».

Por algo será... Si tienes previsto realizar un viaje a Roma, no te podrás dejar atrás la visita al Vaticano, uno de los elementos esenciales de la capital italiana. Este pequeño enclave de 0,44 km² y con una población de solo 799 habitantes, recibe casi 6 millones de turistas cada año: ¡una población turística 7.509 veces mayor que la población total! Los turistas se dirigen a este pequeño país para visitar los Museos Vaticanos, la Capilla Sixtina, la Plaza de San Pedro y la Basílica de San Pedro. El Vaticano, la Santa Sede de la Iglesia Católica, tiene una monarquía absoluta por ley divina y electiva: el Papa, el Romano Pontífice y el Obispo de Roma, por lo tanto, es el que ejerce los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. ¿Estás planeando una estancia en Roma? ¡En este artículo, te contamos todo (o casi) sobre la Ciudad del Vaticano!

¿Cómo organizar tu visita al Vaticano?

Conocido desde la época del Imperio Romano, la colina vaticana (Monte Janículo) fue la residencia de ciertos nobles romanos. Además de su aspecto de Estado teocrático, el Vaticano es, por lo tanto, un sitio lleno de restos arqueológicos de la Antigüedad.

Cuándo es mejor visitar el Vaticano
La mejor época para visitar el Vaticano: evita el verano.
Se trata de un museo al aire libre que recorre más de 2.000 años de historia del arte e historia. Desde el reinado del emperador Constantino en el siglo IV, pasando por la historia de los Estados Pontificios (752-1870), los diferentes papas se han encargado de coleccionar obras de arte desde la Alta Antigüedad. Pero, ¿cómo se puede preparar una estancia en el Vaticano? Para ir al Vaticano desde España, lo primero que deberás hacer es comparar los precios de los billetes de avión para la ciudad de Roma en el comparador Skyscanner. Hay muchos vuelos directos desde Madrid a Roma por menos de 100 euros ida y vuelta. Desde el centro de Roma, es fácil acceder al Vaticano a pie: al oeste de las orillas del Tíber, accede a través de la Puerta de Sant'Anna. Por otro lado, hay muchas líneas de autobús que llegan hasta la Ciudad del Vaticano desde la ciudad de Roma, incluidas las paradas en la estación Risogimento o Largo di Porta Cavallegeri. Para visitar la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos, también puedes tomar la línea A del metro y bajarte en la estación de Ottaviano o Cipro (al norte del Vaticano). En el Vaticano, no existe el concepto de temporada baja o temporada alta: los monumentos son muy frecuentados durante todo el año, con una media de 16.438 visitantes al día (recibe 6 millones de turistas anuales). La mejor época para visitar la Ciudad del Vaticano es, por lo tanto, la temporada de mayo-junio y septiembre-octubre, así como el invierno, porque es cuando baja un poco más la afluencia de turistas. Desde un punto de vista meteorológico, el Vaticano presenta un clima mediterráneo, lo que implica que los veranos pueden ser muy calurosos y secos, y los inviernos, templados y frescos. Por otro lado, recomendamos la opción de ingreso rápido (sin colas) para visitar los imprescindibles del Vaticano. Debido a las multitudes, ¡te ahorrarás mucho tiempo haciendo colas! Hay muchas entradas que combinan el Vaticano con una visita al Coliseo de Roma, la Villa Borghese con los Museos Vaticanos, la Capilla Sixtina, el Palacio Apostólico, las estatuas, esculturas y frescos de los museos. ¡No te pierdas la cúpula de la Capilla Sixtina, el grupo Laocoonte o el Apolo du Belvedere! La tarjeta Omnia Vatican te permitirá realizar dos visitas gratuitas y tener acceso gratuito al transporte público en la ciudad de Roma: cuesta 113 €, tiene una validez de tres días y permite explorar una de las colecciones artísticas más grandes del mundo.

Las paradas obligatorias de la Ciudad del Vaticano

¿Qué ver en el Vaticano? A pesar de sus pequeñas dimensiones, el Vaticano alberga una gran cantidad de obras de arte, ¡algunas de las cuales se remontan a los tiempos de los antiguos egipcios, griegos, etruscos y romanos! Independientemente de que seas un peregrino, un cristiano practicante o un turista al que le fascina el arte y la historia, ¡es probable que los sitios y monumentos del Vaticano capten la atención de todo el mundo!

Paradas obligatorias del Vaticano
La Plaza y la Basílica de San Pedro: aquí es donde la mayoría de turistas acuden en primer lugar.
Los monumentos más emblemáticos del Vaticano son:

  • La Plaza de San Pedro
  • La Basílica de San Pedro
  • La Capilla Sixtina
  • Los Museos del Vaticano
  • Los Jardines del Vaticano

Diseñado con un estilo barroco entre 1658 y 1667 por Bernini, la Plaza de San Pedro fue ideada para dar cabida a un mayor número de peregrinos durante las audiencias papales y la bendición del Papa. No te olvides de pararte a contemplar la majestuosa cúpula, las estatuas y los adornos bajo la firma de Miguel Ángel. El obelisco que se erige en el centro de la plaza fue transportado por el emperador Calígula en el año 37, durante las primeras horas del Imperio Romano: ¡su fecha de construcción se remonta al antiguo Egipto, hace casi 4.000 años! Construida entre 1506 y 1626 y catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la Basílica de San Pedro es la iglesia más grande del mundo cristiano: atrae a hasta 150.000 personas todos los domingos en el ángelus del Papa. En este lugar se enterraron a San Pedro y a muchos otros papas. ¿Cómo ir al Vaticano sin ver la Capilla Sixtina? Construida entre 1477 y 1483, la Capilla Sixtina es el lugar donde los cardenales, reunidos en un cónclave, proceden a la elección del nuevo papa. Famosa mundialmente por la bóveda decorada con frescos pintados por Miguel Ángel, incluye el fresco del Juicio Final y muchas pinturas de Perugino, Botticelli, Ghirlandaio, Rosselli y Pinturicchio. Finalmente, encontramos los Museos Vaticanos: un vasto complejo de doce museos en total, entre los que encontramos la Pinacoteca, los museos gregorianos (egipcios, etruscos, profanos), el museo Pío Clementino o el museo Chiaramonti. Los museos están cerrados los domingos, pero de lunes a sábado, se pueden visitar libremente o con una audioguía.

Descubre la historia de la Ciudad del Vaticano

Aunque el Vaticano es reconocido como un estado soberano solo desde la firma de los acuerdos de Letrán el 11 de febrero de 1929, su historia se remonta a la antigüedad romana.

Historia del Vaticano
Vaticano: más de 1.300 años de colecciones, más de 2.000 años de existencia.
De hecho, la historia del Vaticano comenzó cuando la colina vaticana (ager vaticanus) era el lugar de retiro de los nobles romanos;  Agripina, madre de Calígula y abuela de Nerón, construyó algunas villas allí. El emperador Calígula construyó después el el circus vaticanus. El obelisco de la Plaza de San Pedro es uno de los únicos vestigios que aún se conserva. Tras la caída del Imperio Romano a finales de la Edad Media, la colina vaticana comenzó a convertirse en el lugar de residencia de los papas. En el siglo quinto, el papa Simaco fue el primero en construir un palacio. A lo largo del período feudal, los sucesivos papas recibieron numerosas donaciones de reyes y príncipes, lo que les permitió acumular una fortuna colosal. El Papa se convirtió de este modo en uno de los terratenientes más importantes de Europa y reinaba sobre los Estados Pontificios: solían decir que era el «patrimonio de San Pedro», lo que les sirvió como autoridad para establecer el poder de la Iglesia en el Vaticano. Durante el Renacimiento italiano, los papas actuaron como verdaderos mecenas: fortalizados por su riqueza, acumularon una enorme colección de obras de arte, aunque el poder del Papa se puso en tela de juicio debido al avance de las ideas humanistas.

El progreso de la racionalidad, del individualismo, las guerras de religión, las crisis políticas y sociales y las disputas de las grandes familias (Medici, Orsini, Borgia, Colonna) contribuyeron a un retroceso del poder del Papa en Europa.

Paradójicamente, en el siglo XVI, durante el Renacimiento, se construyeron los grandes monumentos del Vaticano:

  • La Capilla Sixtina
  • La Basílica de San Pedro
  • El patio del Palacio Belvedere

La invasión de Lacio por las tropas de Napoleón Bonaparte en 1798 puso al Vaticano bajo el dominio francés. Restaurados en la caída del Imperio francés en 1815, los Estados Pontificios desaparecieron en 1870 bajo el efecto de la unificación del Estado italiano: el Papa fue mandado al Palacio del Vaticano. Mientras que Roma fue declarada capital de Italia. El Papa ya no tenía el poder político de antaño, se estableció una disputa entre Italia y el papado: la denominada Cuestión Romana. Este asunto se resolvió el 11 de febrero de 1929 con el reconocimiento del Vaticano como una ciudad-estado soberana, gobernada por el Papa, que nuevamente había recuperado su poder político y espiritual en el territorio del Vaticano.

¿Por qué hay que visitar el museo del Vaticano?

Cuando hacemos un recorrido por Roma, pensamos en visitar el Foro Romano, el Coliseo, la Piazza Navona, la Fontana de Trevi, el Panteón, etc. Pero, ¿por qué inevitablemente se debe visitar el Vaticano, aunque no seas creyente y busques huir de las multitudes?

Qué no te puedes perder
Durante tu estancia en Roma, no te podrás perder ni la ciudad papal ni sus obras de arte.
Hay varias buenas razones para visitar el Vaticano:

  • Por la increíble riqueza de las colecciones de arte.
  • Por visitar el Palacio Apostólico.
  • Para revisar algunos conceptos de la historia del arte europeo.
  • Por sus restos arqueológicos.

La visita a los museos del Vaticano atrae a casi 4 millones de visitantes cada año y no sin razón: recorren más de 2.000 años de historia, a través de 7 kilómetros de salas y pasillos. Exploraremos todas las épocas antiguas, feudales, modernas y contemporáneas:

  • El Museo Gregoriano Egipcio: abarca el período desde el Neolítico hasta los Faraones.
  • El Museo Gregoriano Etrusco: exhibe objetos encontrados en excavaciones arqueológicas, que se utilizaron desde el siglo IX hasta el siglo I a.C.
  • El museo etnológico, que tiene más de 80.000 piezas de arte desde tiempos prehistóricos.
  • El Museo Pío Clementino: el más grande de los doce museos, que exhibe colecciones que datan de la antigua Grecia y la antigua Roma.

En el Palacio Apostólico, es, sin duda, la Capilla Sixtina la que atraerá a la mayoría de los visitantes. Inaugurada el 15 de agosto de 1483, es tan popular, en parte debido al fresco mural y a la cúpula pintada por Miguel Ángel, que la sobrepoblación turística supone una verdadera amenaza para la preservación de los frescos. Además de estos monumentos, también puedes pasar por la capilla Nicoline y las estancias de Rafael: se trata de salas de recepción ubicadas en las viviendas de los papas y los frescos representan obras maestras del Renacimiento italiano. Finalmente, no te pierdas la escalera de Bramante, con hélices dobles, ¡hecha para que la bajada no suponga un problema para la subida! Para visitar bien el Vaticano, te recomendamos que visites los museos temprano en la mañana, al final de la tarde, para evitar las multitudes y no tener que hacer mucha cola.

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Valeria Superprof

Superprofe, comunicóloga y apasionada del estilo de vida.