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¿Cuál es la filosofía de un yogui a la hora de alimentarse?

Publicado por Yann, el 30/01/2019 Blog > Deporte > Yoga > Los Principios Básicos de la Alimentación en la Cultura Yogui

Aunque la alimentación cobre cada vez más importancia en la práctica deportiva, un deporte como el yoga debe ir acompañado de un estilo de vida equilibrado, lo que incluye la nutrición. Una verdadera fuerza motriz en nuestra vida cotidiana, que ofrece, a través de su mezcla de sabores, su diversidad y sus métodos de cocina, una perspectiva diferente a nuestra práctica regular de yoga, relajación o atención plena. La práctica del yoga es un deporte rico y completo.

Según una encuesta realizada por Harris Interactive, dos tercios de la población española afirma que una dieta equilibrada es importante, y el 81 % declara que aplica una dieta equilibrada en su rutina diaria.

Una cifra que habla por sí sola y que refleja el deseo de sentirse bien tanto por fuera como por dentro, sentimiento que la práctica del yoga refuerza. Entonces, ya practiques kundalini, pranayama, nidra, ayurveda, yoga prenatal, estiramientos o meditación, tendrás que intentar comer bien para sentirte mejor.

Pero, ¿cuáles son los pilares fundamentales a la hora de seguir una alimentación correcta para nuestra práctica de yoga? No te preocupes, Superprof se ha propuesta dar respuesta a tus preguntas.

¿Por qué es preciso reflexionar sobre nuestra alimentación?

Nutrición y yoga. Es una realidad: nuestra dieta dice mucho sobre nuestra salud y estado físico.

Con la práctica del yoga, la alimentación cobra una importancia especial. Basta con darse cuenta de que ingerimos alimentos y que estos son esenciales para que nuestro organismo pueda funcionar y mejorar nuestro capital de bienestar. Sí, somos lo que comemos, como decimos, y para hacer esto, es importante saber cómo idear nuestros platos, equilibrar los sabores, los nutrientes y eliminar determinados elementos de nuestros platos.

Porque sí, una mente sana dentro de un cuerpo sano no es necesariamente un estereotipo, y decir que los alimentos que ingerimos pueden transformarnos es un hecho probado. Por lo tanto, pensar, en plena conciencia, sobre lo que comemos, saber combinar sabores y diferentes texturas, aportar a nuestro organismo los nutrientes necesarios, sin tener que renunciar a aquello que más nos agrada; he aquí algunos pequeños trucos para comprender la cocina y el yoga. No obstante, en realidad, ¿por qué hay que pensar en todo esto? Por muchas razones:

  • Adoptar un enfoque ecológico y más responsable.
  • Por convicción, como el vegetarianismo.
  • Para adelgazar
  • Para respetar ciertas tradiciones o religiones.
  • Para disfrutar de los beneficios del deporte
  • Para darse cuenta de que sabes cómo cuidar tu cuerpo.
  • Para practicar la atención plena.
  • Y por numerosas razones más

De este modo, podrás entender que la cultura del yoga es una fuente de inspiración enorme cuando se trata de saber comer, pero sobre todo, saber comer «bien».

Perfeccionar el equilibrio en la alimentación para la práctica del yoga

El equilibrio de la alimentación en el yoga. El equilibrio está relacionado con los chakras y el cuerpo, pero también con aquello que comemos.

Al igual que en el deporte, la nutrición yóguica favorece el equilibrio. Sin embargo, ¿a qué nos referimos con equilibrio? Se trata simplemente de buscar el equilibrio de sabores, que también se materializará en el gimnasio o en las clases en grupo de kundalini yoga, estiramientos o yoga iyengar.

De hecho, a la hora de preparar un plato para un@ mism@ o para otros, es importante, sin olvidarnos de este pilar fundamental del yoga, saber combinar los sabores, por supuesto, pero también las texturas, los colores y los nutrientes que debemos aportar a nuestro cuerpo.

El equilibrio también se encuentra en la manera de comer. Es esencial no restringirse en exceso o no comer en exceso en ciertos momentos, sino ser lo más constante posible en la ingesta calórica y nutricional. Un poco como cuando dominas el equilibrio en el yoga. A largo plazo, no debemos tratar de ser lo más eficientes posible, de aportar un mínimo de ingredientes o un máximo de calorías a nuestro organismo.

Por lo tanto, nuestro bienestar se verá favorecido por esta constancia y según esta visión de la vida, sin duda, seremos más conscientes de la alimentación, que también es un arte, ¡y casi un deporte! Entre los saludos al sol, los ejercicios de respiración y la energía vital, ¡demos la bienvenida a la comida yóguica!

Saber utilizar la plena consciencia en la alimentación yogui

Mindfulness y alimentación. Es imprescindible saber lo que comemos y ser conscientes de nuestra plena consciencia mientras comemos.

Es toda una realidad que la mayoría de las veces no prestamos suficiente atención a lo que comemos y a lo que ponemos en nuestros platos. Un manojo de cilantro, algunos trozos de jengibre rallado, ajo, todo aporta su sabor, suele combinar muy bien con la comida y hay que saber cómo hacerlo. Se asemeja un poco a la práctica de posturas de yoga, lo importante es saber cómo coordinar bien y tomar conciencia de tu cuerpo.

Aquí, el principio es el mismo, para no tener agujetas al día siguiente, la clave está en saber qué meternos en la boca y, más concretamente, en el cuerpo, para establecer una rutina diaria. Desde esta perspectiva, también es importante ver lo que se come y cuándo se come. En este momento, por ejemplo, estoy consumiendo más carne de lo habitual, ¿por qué, cómo, quiero cambiarlo, etc.?

Cada cambio y cada comida implica muchas preguntas y observaciones, así como tomar conciencia. La nutrición del cuerpo mental es un verdadero motor. Una fuerza motriz de la forma, de la salud, pero también. y más generalmente, de la vida. Puesto que, para muchas personas, lo que uno come es parte de la salud mental, además de contribuir a forjar la salud física, que implica el yoga.

El yoga es una disciplina completa, que hace que trabajemos todo el cuerpo, por lo que es importante que los pilares de la alimentación que estén relacionados con él estén bien adaptados. Por supuesto, este es el caso de la atención plena, que le dará a los alimentos una perspectiva mucho más espiritual, además de la visión nutricional. Yoga para niños, yoga tradicional, raja yoga, yoga sutra, ¡todo es bueno para comer bien!

Yoga y alimentación: el silencio como ingrediente

El silencio en la comida. Aunque sea importante ser conscientes de qué comemos, también es importante saber cómo hacerlo.

Desde esta perspectiva de la atención plena, el yoga también desarrolla una pequeña técnica, según la cual se debería comer en silencio. Se denomina «Muna» y forma parte de la alimentación mental. Esta forma de pensar es similar a una visión de los alimentos mucho más centrada, casi como si fuera sagrada.

De hecho, para estabilizar la mente, para armonizarnos y para ser más adecuados con nosotros  mismos, debemos abogar por tomar conciencia de la comida en un silencio religioso, lo que también nos permitirá estar a solas con nosotros mismos. Una forma de centrarnos no solo en lo que los alimentos producirán en el futuro, sino en lo que producen en el momento en que se comen o ingieren.

El yoga también es eso, dejarse ir, con una concentración máxima en lo que se está haciendo, y solo reparar en los movimientos que un@ está a punto de ejecutar, como si estuviéramos dentro de una burbuja.

Escoger bien los alimentos cuando se practica yoga

A menudo, este silencio se asocia con productos seleccionados y que se consumen con cuidado. Por ejemplo, una nutrición yóguica estará impregnada de «prana» (alimentación de la energía vital), donde los productos locales serán el ejemplo típico. Además, también podemos centrarnos en los alimentos crudos para apreciar más el verdadero sabor.

Además, en paralelo con esta elección precisa de los ingredientes que ingerimos, hay que recordar masticarlos bien, sobre todo cuando se trata de unir el yoga con el acto de comer. Porque sí, ¿qué mejor que tomar conciencia de los alimentos que hemos elegido para masticar bien? La repetición fomenta la toma de conciencia de que comer no es solo vivir tu cuerpo, sino también participar en la vida de tu mente.

Asimismo, resulta fundamental, como en la dieta de Okinawa, moderar la ingesta de alimentos, cuantificar la cantidad de las comidas y priorizar la calidad. La alimentación yóguica se basa en la premisa de que comer es un acto real, por lo que sobrecargar los platos sería contraproducente. Debemos darle tiempo a nuestro cuerpo para que asimile todo lo que acaba de ingerir, ya sean nutrientes, sabores o cantidades.

Finalmente, inspirémonos en la cocina vegetariana, que, por definición, defiende la no violencia (animal) y, por lo tanto, el no sufrimiento. Un enfoque y una forma de pensar que pueden resultar interesantes y que favorecen las posturas de todos aquellos que desean comer bien, también desde un punto de vista ético. Sí, el yoga es una disciplina rica, que también combina una perspectiva real de conciencia, y el vegetarianismo puede ser un perfecto testimonio de ello.

El yoga parece ser una verdadera fuerza motriz para saber comer. Si la alimentación yóguica no existe tal cual, tiene el mérito de haberse hecho un hueco, donde aboga por la comida como fuerza motriz y por la alimentación como un acto en sí mismo. Un acto en el que uno reflexiona, que nos permite pensar que todo, desde las posturas de yoga hasta los estiramientos, pasando por la secuencia de ejercicios, debe estar conectado con lo que ponemos en nuestro plato.

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