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La historia de la escritura latina

Publicado por Valeria Superprof, el 07/11/2019 Blog > Apoyo escolar > Latín > La evolución del latín a lo largo del tiempo

“Aprender un idioma es tener una ventana más desde la que observar el mundo” – Proverbio chino.

El alfabeto latino surgió alrededor del siglo VI a.C. en una región de la península itálica conocida como Latium (en latín) y Lazio en la lengua de Julio Cesar. Los habitantes de este lugar eran conocidos, justamente, con el nombre de latinos.

En sus orígenes, el latín estuvo reservado a Roma y a otras pocas zonas de Italia. Tanto es así que en sus orígenes este dialecto fue considerada como una “lengua de campesinos”. Más tarde, y de la mano de las conquistas militares del Imperio Romano, el latín terminó expandiéndose primero por Italia, y más tarde por Europa occidental y ciertas regiones de África.

Sin embargo, en este punto es necesario hacer una salvedad: en la época en el que esta lengua comenzó a ganar relevancia, existían dos tipo de latín. Por un lado estaba el latín clásico y, por el otro, el vulgar.

El primero de ellos era el latín textos clásicos y aquel que manejaban las personas de clases más altas, que habían sido instruidas para tener un dominio gramaticalmente correcto del mismo. Pero las principales características de esta variedad del latín no pueden entenderse sin mencionar antes que la consolidación de esta lengua le permitió al Impero Romano conservar la estabilidad institucional de los territorios conquistados.

clases particulares de latin El latín vulgar dio lugar a las lenguas romances más conocidas de nuestros días

Es así como el latín clásico puede entenderse, además de como la lengua de las grandes obras literarias, también como aquella de las instituciones y la ley. No por nada, los primeros textos en latín clásico son de carácter jurídico.

El latín vulgar, en cambio, era aquel que hablaban los estratos más bajos de las sociedad. Sin ir más lejos, la palabra “vulgar” proviene de la “vulgaris“, en la latín, que quiere decir “pueblo”.  En otras palabras, las personas que hablaban el latín ordinario (también llamado directamente “latín hablado”) no contaban con una educación literaria. Este dialecto es importante, entre otras cosas, porque como a partir de él surgieron muchas de las lenguas romance más conocidas (el español, el portugués, el francés, el italiano, el rumano, el gallego, el catalán y el dálmata, entre otras). Además, y para nada menor, no hay que olvidar que el latín vulgar fue el que permitió la expansión del cristianismo.

Hoy en día, el alfabeto latino es común para prácticamente todos los países occidentales. Sin embargo, en sus orígenes hay que decir que el sistema de escritura era muy diferente al de nuestros días.  De hecho, no existía un sentido predeterminado a la hora de volcarlo en papel. Las inscripciones se realizaban de derecha a izquierda con una fíbula o un alfiler de oro y en otras ocasiones, de izquierda a derecha, o incluso se alternaban ambas direcciones.

Al principio, estaba compuesto por diecinueve letras. Actualmente, su grafía es muy sencilla y revela un origen fruto de la combinación del fenicio, griego y etrusco.

Aunque hoy en día el latín es una lengua muerta, es decir que no tiene hablantes nativos, esto no es sinónimo de que estudiarla no valga la pena ¡Más bien todo lo contrario!

¿Sabías que casi el 80% de las palabras del español derivan de la lengua latina?

Por eso, dominarla te permitirá comprender mejor la historia del Imperio Romano, además de conocer mejor nuestra propia lengua materna y aprender con mayor facilidad otros idiomas extranjeros. ¿Necesitas todavía más razones para lanzarte a estudiar la lengua de Julio Cesar?

A estas alturas, probablemente te estés preguntando cómo sido la evolución del alfabeto latino..

Si te encuentras en la ciudad de Guadalajara, encuentra cursos aquí: cursos de latin. En este artículo, Superprof intentará profundizar en su historia: desde los orígenes hasta su uso actual.

El etrusco: los orígenes del latín

Los distintos sistemas de escritura tienen sus orígenes en diferentes partes del mundo y en diferentes épocas: Mesopotamia, Egipto, China, América central… Es preciso recordar que nuestro alfabeto nació en la región de Canaán, que hoy corresponde a Oriente Medio (El Líbano, Israel, Siria, Jordania, Sinaí).

Nuestro alfabeto también tiene un origen semita. Originalmente, los jeroglíficos egipcios se utilizaron para construir poco a poco el alfabeto que conocemos hoy en día. Utilizamos un alfabeto pseudo-jeroglífico consonántico. Al mismo tiempo, y mucho antes que el diccionario de latín moderno, nació una escritura cuneiforme fenicia, donde dominaban las consonantes. Posteriormente, los griegos tomaron este alfabeto fenicio como punto de partida para añadirle vocales y adaptarlo a su lengua.

El alfabeto griego dio lugar entonces al alfabeto etrusco que es el que a su vez dio origen directo al alfabeto que empleamos en la actualidad. Los etruscos llegaron en primer lugar a Asia Menor según Heródoto, aunque esta teoría no está confirmada.

palabras de procedencia latina El latín es una lengua muerta que vale la pena estudiar

En el siglo VII a.C. desembarcaron en la Toscana  y adoptaron el alfabeto griego para transcribir una lengua que sigue siendo todavía hoy un verdadero misterio. La civilización etrusca se extendió más tarde por toda Italia y, poco a poco, al ritmo de las conquistas romanas, se fue instalado por diferentes lugares de Europa. Para entonces, el resto de lenguas y escrituras locales fueron desapareciendo.

Por nuestros días, la gran mayoría de los registros de este alfabeto son de carácter funerario. Es decir, fueron encontrados en las paredes de tumbas, sarcófagos y vasijas dentro de templos. A partir del trabajo con este material arqueológico,  los lingüistas llegaron a establecer aproximadamente 200 palabras de esta lengua. Además de una buena cantidad de nombres propios, en este estudio también se llegaron a rescatar fechas, nombres de dioses y palabras que dan cuenta de la relación de parentesco que unía a las personas.

A pesar de estos modestos avances, los estudiosos coinciden en que la reconstrucción del etrusco no es una tarea para nada sencilla…A diferencia de lo que sucede con otras lenguas muertas, no han llegado a nuestros días obras literarias ni textos de ningún tipo que permitan comprender mejor los orígenes y evolución de este alfabeto. Y, por lo tanto, a pesar de los progresos en la materia, traducir el etrusco sigue siendo casi misión imposible.

El alfabeto etrusco y el latino

Si se trata de buscar las influencias del etrusco en el alfabeto latino no es necesario ir demasiado lejos…Empezando porque, después de que el latino incorporase incorporase la J, la U, la Y y la W, ambos llegaron a tener 26 palabras. Además, los dos se escriben de manera horizontal.

Por otro lado, el alfabeto etrusco contenía una serie de letras «inútiles» según el sistema fonológico de la lengua etrusca. De hecho, sabemos que la vocal «O» no se utilizaba hasta que posteriormente llegaron los romanos. Por otra parte, tanto los caracteres del alfabeto etrusco como del latino están asociados con sonidos que se combinan entre sí.

Historia del latín: la escritura romana

La escritura en la época de los romanos se reservaba a la memoria de los hombres importantes. De hecho, es habitual encontrar epitafios en latín en los que se invita a la gente a glorificar a la persona enterrada.

Por lo tanto, no se realizó ninguna democratización de la escritura y la tasa de alfabetización era muy baja (solo llegaba al 30 % de los hombres adultos). Aunque los niños y niñas aprendían a leer y a escribir gracias al magister, esta educación se reservaba a las familias más prestigiosas.

coliseo romano El latín se expandió al ritmo de las conquistas militares de los romanos

Saber leer y escribir en la época romana guardaba un significado religioso. Sin ir más lejos, se pensaba que el desarrollo del intelecto podría asegurarle al difunto una mejor vida tras la muerte e incluso permitirle acceder a la inmortalidad.

Encontramos muchos medios en los que están presentes la declinación latina y la escritura latina, como, por ejemplo, las paredes y mesas, a menudo, en cera. Se encontraron muy pocos pergaminos, sobre todo, porque eran muy escasos en esa época.

No sería hasta el período comprendido entre los siglos I y V que los pergaminos en papiro se fueron extendiendo y dieron lugar a una nueva obra: el códice.

Proveniente de la palabra latina “códex“, esta palabra fue utilizada para hacer referencia a un conjunto de láminas unidas por un cordón o anillo de metal recubierta por dos tapas duras, en la mayoría de los casos de madera.  En otras palabras, el códice fue el anteapasado más directo del libro tal como lo conocemos en nuestros días.

La aparición de este formato innovador entrañó una revolución a pequeña escala. En principio porque los códices se dejaban transportar con mayor facilidad y, al mismo tiempo, su diseño estaba concebido para contener más información en un tamaño considerablemente más pequeño.

Además, su estructura incorporaba un mayor número de imágenes e incluía columnas y márgenes, permitiendo una experiencia de lectura más descontracturada y agradable. Más tarde, en ellos también comenzarían a usarse los famosos índices de lectura.

Hay que mencionar que las clases más bajas muy rápidamente adoptaron los códices manuscritos. Gracias a ellos, pudieron acceder con una facilidad impensada a novelas, relatos y todo tipo de textos religiosos que antes quedaban fuera de su alcance. Sin embargo, el códice también tuvo diversos detractores.

Por otro lado, la puntuación no existía en esa época en la escritura romana y para ayudar a los oradores con sus discursos, las pausas venían simplemente marcadas por el salto a otra línea.

La escritura depende del habla. Solo sirve para transcribir lo oral.

En el alfabeto latino de esa época solo existían mayúsculas, aspecto que cambiaría en el período carolingio (siglo IX), cuando la escritura se separa gradualmente de lo oral y se introducen las minúsculas.

La evolución del alfabeto latino: la aparición de las minúsculas

En el contexto de la conquista romana, fue cuando se desarrolló la escritura y así como fue evolucionando. En ese momento, comenzó a alejarse del alfabeto fenicio y de la lengua semítica que fue en sus inicios y comenzaron a surgir dos tipos de letras mayúsculas:

  • Mayúsculas rústicas (siglo I a.C.), caracterizadas por una cierta libertad y un trazado elegante.
  • Mayúsculas quadrata (siglo IV d.C.), caracterizadas por una mayor disciplina y una forma cuadrada.

La escritura se utilizaba para transcribir poemas como los de Virgilio, así como recitales literarios, pero también para hablar de los méritos de un ciudadano en las calles de la ciudad e inmortalizar el discurso en bronce o piedra.

Sin embargo, es en la vida cotidiana donde la escritura experimentará una mayor evolución.

Se empezó a utilizar en cartas, diplomas y contratos de venta; se fue redondeando y simplificando y las letras fueron aproximándose poco a poco. Se fue diferenciando la altura de las mayúsculas, dando lugar a la escritura que hoy en día denominamos cursiva romana. La minúscula apareció en el siglo III d.C. a través de la escritura vulgar (del pueblo) en las lenguas latinas o romances.

Las letras, originalmente muy cuadradas, se irían redondeando poco a poco, especialmente en los textos religiosos cristianos.

Carlomagno fue quien aprobó la utilización de las minúsculas para establecer su autoridad cuando llegó al poder en el año 771, lo que dio lugar a una reforma de la escritura. Todos los textos deberían volver a copiarse en minúscula carolingia. Nuestra escritura actual proviene de esta normalización.

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Aprender latín: curiosidades sobre el alfabeto romano

De los primeros siglos del uso del alfabeto romano, heredado de los fenicios y alejado poco a poco de la escritura jeroglífica de la tradición egipcia, hay que señalar varios hechos:

  • No se distinguía entre la «U» y la «V»: solo existía la «V», cuya escritura seguía siendo cuadrada en esa época.
  • La letra «G» tampoco existía. La consonante «C» expresaba los fonemas /k/ y /g/. Se heredó directamente del griego.
  • Utilizar la letra «K» era redundante debido al uso de la «C» y solo se guardaba para algunas palabras y delante de la «A».
  • La letra «Z» no existía porque era poco práctica debido a los cambios fonéticos.
  • La letra «Q» era una variante de la «K», que solo se utilizaba delante de la «U».

En su versión arcaica, el alfabeto latino contaba con 20 letras:

A, B, C, D, E, F, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X. 

Contaría con 23 letras, tras su grafía clásica tras el siglo III d.C.:

A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X, Y, Z. 

Te habrás dado cuenta de que faltan las letras «J», «U» y «W», que aparecieron posteriormente, como el uso de las letras más redondas.

La creación de la imprenta, una revolución para las lenguas

Desde la aparición de la escritura en Mesopotamia y la evolución del alfabeto árabe y del griego antiguo a través de las lenguas hebrea y eslava, las letras clásicas del alfabeto latino apenas variaron.

Fue en el Renacimiento cuando se produjo el mayor cambio en la forma de escribir gracias a la invención de la imprenta. Hasta entonces, los manuscritos se habían escrito a mano, pero con su invención, se fue difundiendo el uso de los libros.

Precisamente fue en el siglo XV cuando fue el alemán Johann Gutenberg revolucionó para siempre el mundo de las letras y con ellas, el de la transmisión de conocimiento en general. Si bien con anterioridad ya se habían desarrollado diferentes técnicas para copiar escritos a mayor velocidad tanto Europa como en China, este trabajo de reproducción continuaba siendo artesanal y estaba en gran parte reservada al clero.

libros en latin La imprenta, uno de los inventos más importantes del siglo XV

Sin ir más lejos, los monjes a cargo de esta ardua tarea de reproducción de libros podían pasar años realizando una sola copia. Además, antes de la aparición de la imprenta moderna los pocos manuscritos que circulaban tenían una vida útil considerablemente más corta. Todo esto, como es de esperar, limitaba la transmisión de conocimientos haciendo que los mismos quedasen reservados, una vez más y como durante siglos, a una escasa parte de la población.

Por aquel entonces, el desafío de Gutenberg fue elaborar una técnica que permitiese realizar un mayor número de copias, en menor cantidad de tiempo y por costos mucho más bajos. Después de hacer la apuesta de que sería capaz de reproducir la Biblia con una rapidez nunca antes vista, este revolucionario buscó optimizar el sistema de xilografía que se utilizaba en aquel momento para reproducir pocas copias . Finalmente Gutenberg creó el sistema de tipo móvil que daría origen a la imprenta moderna tal como la conocemos en nuestros días.

El mismo estaba compuesto por piezas de metal desmontables con caracteres y símbolos pensados para ser combinados entre sí y reutilizados todas las veces que hicieran falta para dar lugar a nuevos textos.

Aunque muchos creen que la Biblia fue el primer texto que se imprimió gracias a la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, lo cierto es que la primera obra en reproducirse bajo este sistema fue Misal de Constanza, entre los años 1449 y 1450.

Efectivamente, más tarde le llegaría el momento a la Biblia de Gutenberg, el primer libro impreso en varios ejemplares de la historia. También conocida como Biblia de 42 líneas (porque esa era la cantidad que podían leerse por cada página), esta obra de 643 hojas en total impresa en dos volúmenes fue tan solo una muestra de lo que la imprenta moderna sería capaz de hacer en un futuro no tan lejano.

Si bien el desarrollo de la imprenta no evolucionó de la misma manera en todos los países, se estima que el 45% de los libros impresos en los años posteriores a su creación fueron religiosos y que la gran mayoría de ellos estaban escritos en latín.

Además, no hay que dejar de mencionar que gracias a la imprenta, los libros de la época comenzaron a venir integrados con una mayor cantidad de ilustraciones. Esto, sin dudas, también marcó un antes y un después en la transmisión de conocimientos.

No obstante, aunque el invento de Gutenberg haya revolucionado el mundo de las letras y la transmisión de conocimientos, nunca hemos dejamos de escribir a mano…De hecho, se fueron desarrollando otros estilos de escritura:

  • Estilo gótico: cartas de cortesía (siglo XV)
  • Estilo financiero (siglo XV)
  • Estilo rotunda (siglo XVII)
  • Estilo bastarda (siglo XVII)
  • Estilo ligada (siglo XVII)
  • Estilo inglés: a partir de la letra bastarda italiana, será más fácil y rápida de escribir (siglo XVIII).

Hasta el siglo XX, este último fue el que sirvió de base para el aprendizaje de la escritura escolar. Hoy en día, las letras continúan evolucionando. ¿Buscas aprender latin online?

Durante la aparición de la informática (herramienta gracias a la cual podemos consultar las citas latinas de manera gratuita), el primer sistema gráfico que se reconoció fue el alfabeto latino. A cada glifo, le corresponde un código manipulado por el aparato informático. Desde la norma ASCI hasta la norma ISO 8859, todos los alfabetos que se utilizan hoy en día vienen recogidos en el ordenador:

  • Los de las lenguas antiguas como el arameo o el hebreo;
  • la lengua griega, el griego moderno;
  • la lengua árabe, el turco;
  • el armenio;
  • el sánscrito;
  • los caracteres chinos;
  • el alfabeto cirílico, el alfabeto ruso;
  • las lenguas europeas como las germánicas, el francés (con sus acentos circunflejos, agudos y graves), el español (con su «ñ» y su tilde), el rumano, el croata…

Nuestro alfabeto no ha sufrido  más modificaciones tras su forma final de 26 letras, salvo las variantes de cada lengua. Por ejemplo, el español tiene 28 letras con la «ll» y la «ñ» y, por otro lado, no utiliza el acento circunflejo, heredado directamente del griego.

La influencia del latín en el español

Ya dijimos que el latín es una lengua muerta con una larguísima lista de razones para ser estudiada en profundad. Y es que si bien no quedan hablantes nativos del idioma de Julio Cesar, esto no implica que conocer su alfabeto no vaya a servirnos en la vida cotidiana.

En el caso de México, el latín se enseñó en las más prestigiosas casas de estudios durante siglos. Pero en el siglo XIX, la enseñanza de esta lengua fue reemplazada, poco a poco, por otros idiomas extranjeros como el inglés.

Sin embargo, hoy en día el interés por aprender este idioma apasionante está viviendo un nuevo renacer. Los estudiantes de Letras, Artes e Historia, pero también los amantes de la lingüística en general, están comprobando los beneficios de conocer en profundidad el alfabeto latino.

la importancia del latin ¿Sabías que el latín es la lengua oficial de la Ciudad del Vaticano?

Una excelente manera de comenzar a familiarizarse con las bases del idioma de Julio Cesar es a través de las muchas de las palabras de procedencia latina que utilizamos en nuestro día a día. A continuación, algunas de ellas:

  • Curriculum vitae. Esta palabra en latín traducida al español sería algo similar a “carrera de la vida”. En sus orígenes fue creada para contraponerse al concepto de “cursus honorum” utilizada para dar cuenta de la trayectoria de los funcionarios del Imperio Romano.
  • Versus. De origen latino, la palabra versus significaba “hacia” en sus orígenes y servía para designar un recorrido de ida y vuelta. Sin embargo, los ingleses cambiaron el significado de este concepto y empezaron a utilizarlo para contraponer dos ideas opuestas.
  • Vox populi, vox Dei. En latín, esta expresión puede ser literalmente traducido como la “palabra popular es la palabra de Dios”. En su versión contraída -y más utilizada en español- se utiliza “vox populi” para hacer referencia a una información que es de público conocimiento.
  • Modus operandi. La traducción en español de este concepto en latín podría ser “modo de operación”. En nuestra lengua se utiliza para designar la organización de un grupo que lleva adelante actividades ilícitas.
  • Statuos quo. “El orden establecido de las cosas” sería una traducción posible para este término en latín que nació como un concepto jurídico para designar la necesidad de restablecer el orden después de una guerra.
  • De facto. Literalmente se puede traducir a este concepto proveniente del latín como “de hecho”. Sin embargo la utilización del mismo en español hace referencia a una situación que se produce por la fuerza. Por ejemplo, un gobierno de facto esa aquel no democrático.
  • Carpe diem. Aprovecha el día” o “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” podría ser la traducción más exacta de  expresión acuñada por el poeta romano Horacio que en nuestra lengua materna utilizamos con frecuencia.

Como ves, el latín está más presente de lo que imaginabas en nuestra vida cotidiana. Si te apasiona la historia y quieres contar con una herramienta adicional para estudiar la historia de las civilizaciones pasadas, no dejes pasar más tiempo y comienza a estudiar esta lengua muerta desde hoy mismo.

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