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¿Qué ejercicios hacer para aprender a dibujar?

Publicado por Berenice, el 25/07/2018 Blog > Arte y ocio > Dibujo > ¿Cómo progresar entre dos clases de dibujo?

Mucha gente piensa que para mejorar en dibujo, basta con dibujar lo más posible hasta que te llegue el talento divino.

¡Pero déjame que te diga que no funciona así!

Aunque dibujar lo más a menudo posible contribuye a la progresión del dibujante, no es la condición sine qua non para aprender a dibujar.

Cuando sigues clases de dibujo, los profesores intentan que los alumnos adquieran automatismos con el fin de desarrollar su sentido artístico.

¿Pero qué ejercicios realizar cuando no estás en clase de dibujo?

Porque el dibujo es ante todo una pasión. No hay horarios para dibujar. Tienes que tener libertad para poder garabatear cuando se te antoje.

¿Pero cómo progresar sin que te siga un profesor?

Aquí tienes algunos consejos que deberían ayudarte a convertirte en el nuevo Picasso.

Agudiza tu memoria visual para perfeccionar tus técnicas de dibujo

Practica para refinar tu técnica. Dibujar regularmente permite aprender de los propios errores.

Para dibujar primero hay que visualizar.

Antes de que apareciera la fotografía en torno a 1850, el dibujo era fiel a la realidad. Para capturar un momento vivido, había que recurrir al lienzo y al pincel y copiar lo que se tenía delante. Los retratos reales eran entonces grandes lienzos pintados por los mejores maestros de la historia del arte.

Hoy en día todavía, el dibujo se utiliza para ilustrar lo que no se puede fotografiar, como, por ejemplo, las sesiones en el tribunal. Los ilustradores realizan esbozos con lápiz y acuarela con el fin de conservar un trazo visual de la asamblea.

Para dibujar hay que observar bien y acostumbrar la mirada a analizar el entorno.

Para practicar, no hay muchas soluciones.

Copiar, copiar y volver a copiar.

Toma cuadros como modelos, fotos, ilustraciones, y acostúmbrate a copiarlos observando bien todos los detalles. Copiar permite igualmente encontrar inspiración para futuras producciones.

Pero acostúmbrate igualmente a reproducir una situación real en una hoja en blanco. Porque dibujar significa pasar de 3D a 2D. El cerebro debe realizar un ejercicio con el fin de comprender cómo dar la impresión de 3D en una superficie plana.

Perspectiva, luz y sombra… ¡todos los medios son buenos!

Cuando dibujo una situación, a menudo esta no dura más que algunos minutos. Por lo tanto es importante memorizar los detalles esenciales de la escena, aunque haya que modificar o inventar algunos lugares.

Trabajar la concentración y la paciencia

La práctica del dibujo requiere mucho tiempo y paciencia.

Incluso si tienes un talento natural para el carboncillo, la acuarela, el grafito o la pintura al óleo, tienes que poder trabajar tu técnica.

Aprender a hacer trazos rectos, dibujar en perspectiva, jugar con los contrastes, saber utilizar tus herramientas… Todo eso requiere mucho tiempo y práctica. ¡No creas que en un curso de dibujo intensivo de una semana vas a aprender todo lo que necesitas saber!

Si no consigues o no puedes trabajar tus dibujos demasiado tiempo, trata de imponerte algunas sesiones por semana. Poco a poco, si tienes disponibilidad, aumenta tu tiempo de trabajo.

Fíjate pequeños objetivos en cada sesión. No te precipites a pintar un lienzo entero. Si vas por etapas, obtendrás mejores resultados.

Este ejercicio es también una buena manera de trabajar la concentración. Un valor esencial para poder trabajar bien tus dibujos.

Dibuja en cuanto puedas

En el trabajo, en la escuela, mientras estás sentado, escuchas música, miras una película… ¡Dibuja!

Aunque el hecho de dibujar no te va a aportar técnica de inmediato, permite que te equivoques y aprendas de tus errores.

Practicando, es más fácil darse cuenta de la percepción de los diferentes lápices. Así será más fácil elegir el material de dibujo  adecuado a cada situación.

Paséate por ejemplo en un bosque o en un parque y diviértete realizando dibujos en un cuaderno de viaje como si estuvieras visitando un país exótico.

Observa, analiza y copia lo que te rodea.

El dibujo es una práctica que se aprende con el tiempo y la práctica. Copiar 30 veces el mismo dibujo puede ser útil alternando todas las técnicas posibles (piedra negra, guache, acuarela, grafito, sanguina, pastel…).

No es imprescindible intentar dibujar el dibujo más bonito de inmediato. Dibujar, criticar, recomenzar, eso es lo que puede hacer avanzar a un dibujante consumado.

No te duermas en los laureles

Escoge tu técnica favorita. Todas las técnicas son buenas para aprender.

El peor enemigo del artista, es el hecho de no superarse.

Aunque te encante la acuarela y los lápices de colores, ¡piensa en cambiar de técnica regularmente! Paso a paso, aprendes nuevas formas de trabajar tu papel y tu materia.

Profundizar en las técnicas de pinturas permite percibir mejor los colores de los dibujos. El pincel da vida a los trazos previamente dibujados. Los lápices (grafitos, de colores…) son una buena manera de trabajar el contraste.

Pero es complicado obtener todo el material solo.

Piensa en tus compañeros de clase de pintura. ¿Por qué no juntarse para dibujar?

Cada uno aporta su material con el fin de compartir con el resto del grupo. Lleguen a un acuerdo con el fin de preparar sus sesiones de modelo al natural, de carboncillo, acuarela, tinta china, piedra negra, grafito, retrato, bodegón, pastel…

Da click aquí para ver cómo encontrar un buen profesor de dibujo.

Visita los museos

El Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional del Arte, el Museo Nacional de Acuarela, el Museo Frida Kahlo… ¡Estés donde estés, seguro que tienes un museo de Bellas Artes cerca!

Aprovecha para dar una vuelta. Tu profesor de dibujo siempre te va a animar. Eso te permitirá encontrar la inspiración y mejorar tu técnica.

Muchas obras se encuentran en las colecciones privadas. Sin embargo, son numerosas las que están hoy en día en los mejores museos del mundo y nos ofrecen así una increíble apertura al arte.

Generalmente ofrecen reducciones o entrada gratuita a jóvenes, estudiantes y adultos mayores.

Permiten realizar una mirada crítica ante las obras expuestas. Con o sin guía, no dudes en permanecer algunos minutos frente a una obra con el fin de observarla en detalle.

Aún más dado que la mayoría de cuadros son de gran tamaño.

Visita los museos para expander tus conocimientos artísticos. Aprovechar las exposiciones para conseguir tener una cultura artística.

Mientras paseas por los pasillos, descubrirás también las diferentes corrientes artísticas. A lo largo de la historia del arte, se han destacado diferentes estilos. Los pintores se inspiraban entonces de sus maestros al tiempo que añadían un toque personal.

Así se han creado corrientes como el romanticismo de Delacroix, el dadaísmo de Duchamp, el impresionismo de Monet, el cubismo de Braque o el fauvismo de Matisse.

Estilos tan diferentes que seguro que encuentras el que más te inspira.

Las técnicas empleadas varían igualmente en función de las obras. Aunque la pintura al óleo sea una de las técnicas más extendidas en los museos clásicos, otras técnicas como el acrílico o el guache se han hecho también un lugar en los museos,.

¿Pero cuál es el sentido de todas esas obras?

Cada una de ellas transmite un mensaje más allá de la belleza de la pintura. El amor, la violencia, la guerra, la familia, la soledad… Si necesitas inspiración, una vuelta por el museo te vendrá de perlas.

No dudes tampoco en ir a exposiciones temporales, encuentros artísticos, ver películas sobre arte y consultar las obras de la biblioteca. El arte ocupa más espacio en nuestras vidas, ¡aprovéchalo!

La cultura es una parte importante del proceso de creación. Permite conocer lo que ya se ha hecho y expandir tus horizontes.

Dibujo y pintura: muestra lo que haces

La mejor forma de progresar es afrontar las críticas.

Saca tus dibujos y enseñaselos a tus amistades para ver sus reacciones. Como estos suelen ser muy sinceros contigo, no dudarán en decirte lo que falla.

La crítica es lo que te hará avanzar más rápido. Pero cuidado con no confundir la crítica constructiva con la negativa. Deja de lado a los que les gustaría hacer el dibujo en tu lugar y que te dicen lo que ellos hubieran hecho.

Las buenas críticas son las que explican qué partes del dibujo fallan y sobre todo por qué fallan. Una nariz demasiado grande, un personaje desproporcionado, problemas de plano o de perspectiva…

¡Así sabrás en qué concentrarte en tu próximo dibujo!

Muestra tus obras y pide opiniones. Mostrar tus obras te ayuda a progresar.

Pero las críticas positivas también son buenas. Permiten comprender lo que dominas ya y continuar así por esa vía.

Pregúntale a tus compañeros de clase su opinión. Como con la práctica del dibujo, puedes organizar pequeñas sesiones con el fin de exponer sus dibujos. Tus compañeros puede que tengan una mirada más conocedora que una persona ajena al dibujo.

Y si quieres, puedes incluso organizar tu propia exposición. Si no es lo que tienes previsto de momento, puedes contentarte de las reacciones y comentarios durante la exposición de fin de año.

Descubre igualmente el costo de una clase de dibujo con un profesor particular.

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